Cine y Pediatría (508). ?Jake? mate al binario masculino y femenino
No es fácil definir la transexualidad, pues como nos define el Dr. José Luis Pedreira (en un reciente artículo escrito de forma conjunta con este amigo especialista en psiquiatría infanto-juvenil) es un concepto que se configura con varios elementos clave: un sujeto humano es inscrito civilmente en el registro en base a una apariencia anatómica determinada en el momento del parto; el sujeto crece y busca su identidad, es decir, su ser en el mundo (externo e interno); en ese proceso percibe elementos contradictorios entre sus contenidos mentales y su apariencia física; se siente interna e identitariamente en base a su percepción subjetiva, potente y real; el poder identitario está en la mente, no en el cuerpo. A ésto se llama transexualidad, cuando se refiere a la identidad sexual discordante entre la apariencia física y la identidad mental del sujeto. La transexualidad se hace patente también en la infancia y se lucha por no considerarlo una enfermedad y arropar la diversidad. Y el cine no ha sido ajeno en arropar este concepto, y en Cine y Pediatría ya hemos revisado algunas películas como Transamérica (Duncan Tucker, 2005), El viaje de Carla (Fernando Olmeda, 2014) o 3 generaciones (Gaby Dellal, 2015). Son habituales estas películas desde el punto de vista del adolescente o adulto trans, menos habitual resulta la visión de esta entidad desde el punto de vista de los padres de un niño trans: sus dilemas entre el amor a su hijo y su temor al j...
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pediatra basada en pruebas
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http://www.pediatriabasadaenpruebas.com/
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31-10-2024 03:31 - (
salud general )
